jueves, 3 de abril de 2014

El grunge ha vuelto

La adolescencia,
grano amarillo y pajillero
que se hace hueco en tus arrugas
tras una tarde en patines
o después de una semana en barco,
fortaleza o muralla repleta de pus
y maloliente,
que te busca tras  el espejo,
y espera a que lo explotes con mimo,
y te chupes después los dedos, 
mientras piensas -ya empalmado-
en aquella chica de sexto,
relamiéndote.

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