jueves, 23 de junio de 2011

Mañana


Mañana
cuando seas mayor
y sientas que estás sola
siempre puedes llamarme.

Mañana,
cuando no sepas la dirección
porque quizá no te guste nunca saber donde vas,
o cuando sientas que te has perdido
porque tal vez te apetezca perderte
o por qué no,
cuando tengas ganas de saber el tiempo que hace en la playa,
lo dicho, siempre puedes llamarme.

Mañana
-en cualquier caso-
si necesitas dinero
o sólo hablar o algo,
siempre podrás recordar
lo primero que recordaste
siempre te podré enseñar
lo primero que me enseñaste:

Alarga tus brazos y coge tu pie izquierdo,
después llévalo a tu boca y di -hola- con energía.
Puedes estar segura de que estaré al otro lado.


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